La Floresta, capítulo I, "En la Floresta"
La nave aterrizó a las 02:21 a.m. exactamente, hora de Sirio, por coincidencia según ellos, también hora en el planeta. Por consecuencia no podían Cateto, Oblicuo y Aurea bajar de ella hasta que la estrella madre, que estaba en el otro hemisferio no apareciera en el horizonte.Cuando, por fin salió el Sol, Cateto, Oblicuo y Aurea se dispusieron a bajar de la nave, ésta se había posado en una pradera cercana a un río que tranquilamente humedecía el sector. Los tres viajeros venían de muy lejos a un planeta joven a buscar un elemento especial que necesitaban con urgencia los ingenieros de su sistema. Llegaron tan rápido como debían irse, venían sólo a buscar una especie de caracol que contenía en su baba, cualidades cicatrizantes increíbles, la que ayudaría en la regeneración de las armaduras blandas-plásticas de los obreros de los planetas mineros de su sistema.Cuando Aurea observó el lugar por la ventanilla, quedó asombrada, la hermosura de la pradera era pocas veces vista en los planetas que había podido conocer, menos en los planetas mineros en que acostumbraba trabajar. Las plantas en abundancia, un tupido bosque río abajo y la excentricidad de los animales existentes en el lugar, lo convertían en todo un paraíso para naturistas y viajeros expertos como ellos. Los pájaros que sobrevolaban el lugar eran tan hermosos que cuando Aurea vio un Ave del Paraíso se quiso morir. Pero su misión era muy específica y debían respetar como siempre las leyes del sistema, en cuanto a los viajes a planetas jóvenes; "Recoger solo lo necesario siempre que no afecte el ecosistema y no altere éste por ningún motivo". Entonces, acogerse a las leyes era lo indicado, encontrar un par de caracoles sanos y volver lo antes posible al sistema Sirio.Oblicuo verificó todos los datos en la pantalla liquida, todo era perfecto; concentración de gases; oxigeno, anhídrido carbónico, nitrógeno, hidrógeno nada letal; humedad, un poco alta por encontrarse junto a un río, pero hay sectores del planeta donde ésta es baja; vientos, presión atmosférica, atracción gravitatoria soportable, etc. No existían enfermedades en el aire, ni bacterias ni virus. Era un planeta que podían recorrer sin traje, pero Cateto advirtió a los demás, que utilicen el traje epidérmico, por que en este planeta algunas criaturas salvajes eran peligrosas, ya sean venenosas o urticantes y existían algunos seres del sector carnívoro en la cadena alimenticia, así que el traje epidérmico era ideal. Nadie los mordería, envenenaría ni nada. El primero en bajar de la nave fue Cateto, el más disciplinado y precavido de los tres y el encargado de la misión. Le costo un poco abrirse paso entre la espesa hierba y acostumbrarse a caminar en esa gravedad. Luego bajó Aurea, al hacerlo observó el cielo limpio y azul, el astro amarillo de este sistema, le inundó la cara de calor y fue en ese instante que Aurea se enamoró del lugar, observó los animales, todos de segunda y tercera clase, una caída de agua un poco río arriba, pero el tupido bosque le llamó la atención, "Esto es hermoso", pensó y por un momento en su joven vida, sintió algo que nunca había sentido, algo que la marcaría por siempre, observó todo con detenimiento y encontró que algo había en este planeta que era especial, no sabía lo que era, le encantaría saberlo... Respiró profundamente, llenó sus pulmones de aire verdadero, puro, no de aire de máquina, ni de cápsula incubadora. Observó la hierba mojada por la brisa del amanecer.-¿Es verdad que en este planeta no existe vida inteligente?- preguntó Aurea a Oblicuo que estaba parado en el umbral de la compuerta de la nave observando.-¡Según nuestros radares, no se registra actividad cerebral intensa en este planeta, es decir, no hay inteligencia!- respondió Oblicuo y bajó las escalerillas hasta posar sus pies en la hierba húmeda.-¡Es que esto es tan hermoso que es una lástima que ningún ser inteligente pueda observarlo!- dijo Aurea, sacándose los audífonos para poder escuchar bien el trinar de los pájaros.-¡Bueno, nosotros somos los primeros!- añadió Cateto dejando que una mariposa se posara en su dedo brillante por el traje epidérmico.-¡Este es un planeta raro, tiene como un equilibrio!, Se siente tan bien la luz de… ¿Cómo se llama, sol?-¡Sol! Así se llama la estrella de este sistema- contestó Cateto.Mientras ellos hablaban, Aurea se dirigió corriendo hasta el río, lo que produjo un hecho que la dejó mas asombrada aún, miles de saltamontes y pequeñas mariposas aparecieron de la hierba he inundaron la pradera con movimiento, las margaritas y los tréboles coloreaban alegremente la escena, Aurea quedó conmovida, sus ojos verdes no podían detenerse de contemplar tanta belleza, caminó con tranquilidad hasta el río y se agachó a tratar de tocar el agua, nunca la había tocado en su estado natural. En el momento en que metió la mano, una rana saltó chapoteando y unas gotas cayeron sobre su nariz, sintió la suavidad del agua cristalina, "Está un poco helada" pensó y con la mano bebió un poco.Cuando Cateto y Oblicuo llegaron a la orilla, vieron algo que no tenía para ellos el mismo significado que para nosotros, Aurea se estaba bañando desnuda en el río. Cateto se asusto un poco, pero Oblicuo lo tranquilizó.-¡No te preocupes, no hay ningún indicio de polución o radioactividad en este planeta, es todo limpio!- aseguró, y ambos dejaron que ella se entretuviera con su baño de agua pura, y se dirigieron a la nave a buscar el recipiente, en el que deberían mantener al par de caracoles que tenían que encontrar.Aurea tuvo esa sensación nuevamente, observó el horizonte, miró dentro del río, era como que alguien estuviera con ella, por un momento sintió que la tocaban, pero estaba sola, era una sensación de plenitud, se sentía agradablemente acompañada, jugó un rato más en el agua y por momentos se quedaba quieta, observando los peces que se acercaban y escapaban al menor movimiento. Al salir activó nuevamente el traje, nunca mas olvidaría la sensación del agua en su piel.Cateto estaba al otro lado de la nave, hurgando entre unos líquenes, buscando el caracol, Aurea se decidió a caminar un poco, buscó con la vista un punto de referencia y vio el bosque tupido río abajo. Este era un gran bosque, que medía millones de hectáreas de superficie, cuando Aurea estuvo en el umbral de él, tuvo que sacar unas enredaderas y abrirse paso através de la tupida floresta, no era un bosque impenetrable pero si costaba un poco avanzar. Los ojos de Aurea no encontraban donde mirar tan maravilla, flores, pájaros, árboles gigantescos cubiertos por enredaderas. De pronto una gran abeja pasó cerca de ella, se asustó un poco, pero recordó el traje... Pudo escuchar el zumbido de sus alas, cuando trató de avanzar, sintió eso de nuevo, pero esta vez fue mas fuerte, era inexplicable, como un nerviosismo y trató de seguir a la abeja, avanzó entre unos cuantos árboles y en todos vio algo asombroso. Observó uno que tenía una inmensa telaraña, no quiso encontrar la dueña. Otro estaba lleno de nidos de pájaros, los cuales se avisaban entre sí, la presencia de alguien extraño, pero nunca la hicieron sentir mal. Mas allá encontró algo interesante, a no mucha altura de la rama de un árbol, colgaba un gran panal de abejas, el zumbido de éstas era para Aurea algo nuevo, todas al unísono, como una orquesta marcando su presencia, pudo observar muy de cerca, puesto que sin molestar las abejas no se enojan, que cada tres segundos se iba una, y llegaba otra, cada tres segundos exactamente, era maravilloso. De pronto, sintió en el hombro un golpe y una bellota cayó al suelo y se perdió entre las hojas y las ramas, miró detrás de ella y un simio pequeño le tiró otra, que le cayó en la espalda, cuando éste logró su atención se alejó a otro árbol y Aurea lo siguió. Era un pequeño simio con cola larga y cabeza amarilla, Aurea se acercó al árbol y el simio saltó a otro más, en lo profundo del bosque, Aurea buscándolo, descubrió lo hermoso que es mirar el techo de un bosque, como los rayos del sol atraviesan las ramas y toman diversos tonos según el espesor. Los pájaros avisaron a todo el bosque la presencia de la bella, cuando llegó hasta donde estaba el simio, apareció otro, y otro más, el primero la miró a los ojos y se acercó a ella, ninguno de los dos tuvo miedo, él tomó los cabellos delgados y claros de ella, entre sus dedos, los cabellos escaparon como fina arena, tenía su otra mano escondida y Aurea le hizo cariño en la frente, el simio inclinó la cabeza y levantó la cola, sacó su otra mano y le entregó una flor, era una hermosa rosa blanca. Aurea se sonrojó y sonrió, aceptó la rosa, la llevó cerca de su cara, tenía un aroma peculiar, observó que otros simios jugaban y chillaban, celebrando el encuentro.De pronto, la alarma de su reloj sonó y apareció Cateto en la pantalla.-¿Dónde estás? ¡Te hemos buscado por todas partes!- dijo y en el momento, los simios escaparon asustados, todos se perdieron en la floresta, menos el que le regalo la flor, la observó desde lo alto de otro árbol.-¡Estoy en el bosque, me he distraído un poco, vuelvo de inmediato!- y apagó el aparato, buscó entre los árboles a los asustados seres y encontró al de cabeza amarilla, éste inclinó la cabeza igual que la vez anterior mirándola a los ojos, una extraña sensación recorrió la espalda de ella, quien levantó la mano y se despidió, se volvió y se fue, avanzó un poco y miró nuevamente, pero el simio ya no estaba.Definitivamente este era un encuentro que ella nunca olvidaría, a pesar de que ella no sabía lo que significaba esa sensación de sentirse tan bien, el aire, el bosque, los ojos negros de el simio…Al salir del bosque vio la reluciente nave y Cateto con Oblicuo sentados junto a ésta. Entre sus manos llevaba la rosa, nunca mas se separaría de ella. Dispusieron todo para irse antes que el sol se escondiera, Aurea observó los caracoles que estaban en los recipientes probeta, eran cuatro, grandes y sanos caracoles que servirían de mucho en su sistema. Guardó la rosa en un tubículo mantenedor y lo cerró herméticamente, así la rosa no se destruiría con el paso del tiempo. Ordenaron todo para el viaje de vuelta, luego Aurea se sentó junto a la ventanilla y se entristeció al tener que dejar el lugar, lentamente la nave se elevó y pudo ver la última imagen del planeta que bautizó como la Floresta, en honor al tupido bosque donde tuvo aquel encuentro, nunca más ella volvería a ser igual.La nave se demoró menos de tres horas en llegar a su destino, viajando sobre una cinta de Möebius construida en el espacio con energía centrifuga, podía cubrir grandes distancias en años luz en poco tiempo, abriendo un anillo de gusano en el espacio y utilizando la cinta de Möebius, estaban un momento en un lugar, luego en otro.Llegaron a Hósforo sin novedad, salvo Aurea que no podía ocultar su tristeza, al salir de la atmósfera del planeta, se le fue ese sentimiento de bienestar, volvió a ser la misma, pero ahora que había experimentado algo diferente, no quería volver, hubiera querido quedarse en la Floresta por más tiempo.Su vida transcurrió igual por unos dos días, en que estuvo estudiando aquel sistema. La segunda noche salió al balcón de su departamento, observó la cúpula que protegía la ciudad, observó las luces de los clubes y escuchó los motores de aire acondicionado, de pronto pasó el tren magnético, pronto éste quedaría obsoleto, pues los más brillantes científicos del sistema trabajaban en la teletransportación. Ellos eran una civilización de muchas libertades y tenían una cultura muy avanzada, todos los trabajos científicos eran publicados, no vivían de un sistema económico basado en la escasez, sino basado en las bondades de la tecnología, no existían los que tenían más ni los que tenían menos, todos tenían lo que necesitaban. En realidad todos tenían de todo, lo que quisieran o necesitaran podían obtenerlo en los centros de distribución, todos desempeñaban un papel en la sociedad, así mientras asistían a clases de lo que quisieran en las mañanas, por las tardes iban al trabajo, que no era remunerado, como digo, no necesitaban salario y no existía el dinero. Así llegaron a ser una de las culturas más pacíficas y avanzadas de la galaxia, llevaban mas de cinco mil años sin guerras y habían avanzado tanto en la ingeniería celular y molecular que no envejecían, sólo debían cumplir un ciclo, pero no morían con la muerte física como nosotros la conocemos, acumulando sabiduría, pasaban a un estado espiritual superior, dejando así lugar, para que naciera otra persona. Esto no se sabía a ciencia cierta cuando ocurriría ni quien tendría un hijo, era algo que se podía desear pero no forzar y aunque científicamente podían fecundizar, tenían una estrecha relación con los maestros superiores y eran estos los que determinaban los nuevos nacimientos, los que habitaban en otro planeta constituido de gas y donde ellos irían una vez de producirse su muerte.Mientras Aurea observaba la ciudad, se activó la videoconferencia, a su espalda y suspendida en el aire, apareció una imagen tridimensional.-¡Hola querida!- dijo la voz, Aurea reconoció quien era sin ver la imagen.-¡Hola Ortoedro!- respondió Aurea con un tono de voz de fastidio.-¿Cómo, hola solamente? ¡Llegaste hace dos días de tu misión, te he estado llamando a tu teléfono auricular, no contestas y ahora sólo dices hola!-Es que no tengo buen ánimo Ortoedro- dijo, acariciando la rosa que tenía entre sus manos.-Sí, pero al menos merezco que te des vuelta y pueda verte la cara- agregó él, un poco molesto. Aurea se volvió hacia la imagen y observó un Ortoedro extraño para ella, se quedaron mirando sin hablar, era un Ortoedro desconocido, buscó y buscó en su memoria y no lo pudo encontrar, esa cara tan querida en el antaño, ya no significaba lo mismo para ella.-¿Que tienes en las manos?- preguntó.-¡Nada!- dijo ella, escondiendo la rosa.-¡Cómo que nada, eso es algo! ¿Que es?-¡Nada!- volvió a decir ella.-Bueno, si no me quieres decir, debe ser algo sin importancia, ¿Cuando vas a venir?-No creo que pueda ir a verte pronto y esto es algo de mucha importancia- contestó irritada.-¿Que te sucede? antes de ese viaje no estabas así.-No sé Ortoedro, me siento mal, ¿Quieres dejarme sola?-¡Bueno, adiós!- respondió y en ese instante la imagen tridimensional desapareció. Aurea continuó observando la ciudad, una ciudad extraña, desconocida ahora para ella.Pasó otro día más y Aurea no podía dormir bien, todo el día pensaba en la Floresta, ¿Qué cosas más habría? ¿Que seres tan tiernos y simpáticos? ¿Y que sería esa sensación que tuvo? ¿Por qué sintió eso, que significaba? Como astronauta tenía diez días de franco, después de cada misión, las medidas de seguridad eran tan rigurosas que ya se había vuelto normal viajar a otros planetas, de otros sistemas. Aurea había viajado a varios otros, pero este planeta era tan seductor…La puerta del despacho del profesor Angular se abrió bruscamente, en ella apareció Aurea con un informe de petición.-¡Hola querida! ¿Cómo estás?- preguntó.-No muy bien profesor- respondió Aurea y se sentó frente al escritorio.-¿Que te sucede?, cuéntame- dijo mientras apagaba la pantalla líquida de su computador.-No me he sentido muy bien, después de la última misión profesor, ese planeta era tan interesante, ¿Cómo le llama el sistema?-Mm, la verdad es que si es un planeta especial, se llama Tierra- dijo el profesor, observando la reacción de Aurea- ¿Por qué?-¡Me encantó, ese planeta es muy hermoso, existe tanta vida natural y sentí algo extraño en él, que nunca he sentido!-Bueno hija, tal vez la presión atmosférica, la radiación iónica...-¡No!, Nada de eso profesor, he estado estudiándolo estos días y es un planeta saludable, joven y...-¿Y qué? - preguntó él, esperando las palabras.-¡Romántico!, Esa es la palabra.-¿Romántico?-Sí, ese planeta es muy especial, quiero volver allá.-¡Pero Aurea!- respondió el profesor un poco ofuscado -¡No creo que debas!-¡Lo siento profesor, quiero volver!- repitió ella más decidida- He estado estudiándolo y supe que era un sistema en aceleración...-Claro, es un sistema joven.-He estudiado algo de Física, conozco el problema del tiempo, pero quiero ir igual.-Aurea, no es cosa que viajes al planeta así como así, ese no es cualquier planeta, el tiempo allá...-¡Si sé profesor!, Allá el tiempo pasa más rápido que aquí.-Así es, quizás con qué cosas te puedas encontrar...-¡No importa, quiero ir igual!- dijo y se levantó de la silla, entregándole el informe de petición para un segundo viaje al planeta- ¡Espero profesor que haga algo por mí!- agregó y se fue. El profesor leyó el informe, quedó tan hundido en su sillón como en su incertidumbre.Dos días después, Aurea estaba sentada frente a su pantalla líquida cuando la videoconferencia se activó.-Querida, presenté tu informe- dijo el profesor del otro lado de la línea. Aurea se volteó para ver la imagen en el aire.-¿Y cómo me fue?-Bueno, ni mal, ni bien, creyeron eso acerca de la información necesaria sobre la alimentación de los caracoles y su conducta de reproducción, es en lo que estamos trabajando, pero preguntaron, ¿Por qué, por tiempo indefinido? Ese aspecto no los convenció mucho, pero igual aceptaron, puedes ir, pero con una condición.-¿Cual?-Que no estés más de sesenta días solares.-¡Sesenta días!-Algo es algo, no.-Supongo que si, ¿Y cuando puedo partir?-En treinta y cinco días más.-¡Tanto! Pero sí el tiempo allá…-Lo siento, no es posible antes, las cintas de Möebius están todas reservadas hasta esa fecha. – dijo el profesor. Habían pasado cinco días desde el primer viaje y el nerviosismo de volver allá la ponía cada vez más intranquila. Durante los días que debió esperar se dedicó a estudiar el sistema solar en su computadora conectada a la Matriz, que era un sistema computacional donde se podía tener acceso a toda la información recopilada por la cultura en todos los años de su existencia.-¿Entonces la confederación sabe de la existencia de aquel sistema?-Así es señorita Aurea, aunque este dentro de los cuadrantes de los sistemas no explorados, en mis registros siempre ha existido ese planeta, pero existe una resolución muy antigua, milenaria, de no intervenir en él.- concluyó la el profesor.-¡Entonces debe haber algo en aquel planeta!-¡Pero usted lo vio señorita Aurea, aparte de una exuberante naturaleza no existe nada más!-Sí, existe algo más, no sé que es, pero hay algo, tuve una sensación extraña.-¿Una sensación?- preguntó él asombrado.-Sí, una sensación indescriptible- agregó Aurea, en el momento en que recibió otra llamada en la video conferencia, la activó y se despidió del profesor.-Áurea, hola ¿Cómo estás?-Hola Ortoedro.-Como hace días que no sé nada de ti y no me permites ir a verte, queria invitarte a ir al Club hoy en la noche, Oblicuo dijo que iría con nosotros y creo que irán Prisma y Vértice.-Bueno Ortoedro, creo que me hará bien salir un rato- contestó Aurea, apagando la computadora y volteándose a ver la imagen.-¿Estabas en la Matriz?-Sí, estaba estudiando el sistema solar--Pero tú sabes que la Matriz es tan antigua como Hósforo y habla de todas esas cosas religiosas y milenarias...-Pero también es científica.-Para mí esas leseras que dicen allí son puras patrañas- respondió Ortoedro.-¡Lo que tú digas!- respondió Aurea y caminó hacia la cocina, siendo seguida por la imagen.-¿Por qué te interesa tanto ese sistema?-Es interesante- respondió Aurea mientras tomaba entre sus manos una taza humeante y bebía el líquido en ella.-Lo mismo dijiste de mí hace años y mira, ya no quieres ni verme. Aurea miró los ojos de Ortoedro y movió la cabeza, se dirigió hacia el balcón y contempló la ciudad.-¡Juntémonos en el club!- terminó de decir Aurea y desconectó la videoconferencia.Aquella ciudad tan enorme y tan fría, luces, rayos, ruidos, naves, túneles, todo era tan vacío ahora para ella… El Club quedaba en el subsuelo de una tienda en la avenida Transversal, al entrar Aurea miró un espejo junto a la puerta, el cual leyó su código del iris, la cortina de luz pasó de azul a gris y Aurea llegó al final del pasillo, adentro las luces y los sonidos del Club entretenían a aquellos que después del trabajo querían pasar un rato agradable.Oblicuo, Prisma y Vértice estaban en una mesa jugando con unas bolas y un láser, Ortoedro estaba un poco mas allá jugando en un simulador.-¡Hola!- dijo Aurea a sus amigos.-¡Hola!- respondieron y fueron a saludarla, Prisma preguntó...-¿Cómo estás Aurea?-Bien, algo cansada, pero bien.-Supe del viaje al sistema al sistema Solar, ¡Oblicuo dice que es precioso!-Sí, en treinta y cinco días más voy a ir de nuevo.-¿Sí? Oblicuo no me ha dicho nada.-No, es que aun no le he dicho nada, quizás voy sola.-¡Sola! Yo no iría sola a un lugar tan lejano y desconocido.-Siempre has sido tímida Prisma- terminó de decir Aurea, cuando Ortoedro se acercó.-Hola- le dijo, besándola en los labios.-Hola Ortoedro.-Ven, vamos a jugar a los simuladores...-No Ortoedro, quisiera servirme algo...-Bueno voy por unas sodas- dijo y se dirigió a las maquinas, Vértice se acercó a ella.-Hace días que no te veo, ¿Cómo estás? -Bien, gracias.-Escuché que irías nuevamente al sistema Solar.-Sí, en treinta y cinco días más voy a ir.-¿Quieres jugar por mí? Necesito ir al baño- dijo Vértice y se marchó dejando a Aurea con el láser, Aurea lo sujetó fuertemente, apuntó a la bola, tiró y la bola se alejó con rumbo incierto.-¡Acabas de perder el partido, Vértice!- dijo Oblicuo en voz alta y riéndose. Llegó Ortoedro con una bandeja y muchas sodas, todos se alejaron del juego y se juntaron a charlar y beber. Aurea no participaba mucho de las conversaciones y los juegos no la entretenían. -Aurea, ¿Quieres ir a la disco?- preguntó Vértice que se incorporaba.-No, gracias la verdad es que tengo que descansar- respondió.-La verdad es que después del último viaje volviste muy rara- agregó Ortoedro.-¡Déjenla!- intervino Oblicuo- Los viajes en el espacio suelen producir alteraciones en el biorritmo, lo que pasa es que últimamente hemos tenido mucho trabajo.-Sí, eso debe ser querida, no los hagas caso- agregó Prisma y les hizo un gesto con la mirada a los demás.Cuando todos fueron a la disco, Aurea se dirigió a casa, llegó y conectó la computadora a la Matriz.-¡Matriz activada!- dijo una voz femenina electrónica.-Matriz, ¿Quisiera hacer un cálculo del tiempo con respecto al sistema Solar y Hósforo?-Bien- respondió la Matriz y mostró en la pantalla un esquema del universo en expansión y dijo- Lo que pasa es que el sistema Solar es un sistema joven que esta en proceso de aceleración, nosotros en cambio somos un sistema que ha dejado de acelerar, por lo que el tiempo acá y desde hace mucho, es constante.-¿El tiempo entonces, es proporcional a la velocidad de aceleración con que se expande el sistema y la galaxia en que se encuentra?-Exacto, pero como es un sistema joven, aún no se registra vida inteligente en la evolución de él.-Pero, dime una cosa Matriz, ¿Quiero saber cuanto tiempo ha pasado allá, desde que yo estuve, hasta que vuelva en treinta y cinco días más?-Bueno, hace casi seis días que estuvo allá, más treinta y cinco días que faltan, acá habrán pasado casi cuarenta días, veamos... La computadora pensó un momento- ¡Es un sistema que avanza muy rápido, un mes acá es casi seis millones de años allá!-¡Tanto!- exclamó Aurea asustada.- Sí, pero tenga en cuenta que pronto el tiempo allá se hará constante y que existen sistemas superiores, donde el tiempo y la aceleración han ido mucho más rápidos.-Sí, está bien, pero ahora cuando vuelva allá, no va a ser el mismo lugar que conocí.-¡Depende señorita Aurea! Yo creo que seis millones de años no es tanto tiempo para que un planeta cambie en esencia, de todas maneras veamos...La computadora se conectó al sistema de telescopios.-¡Vea, ese es el sistema Solar!- y en el momento apareció en la pantalla, el Sol y sus diez planetas girando a su alrededor, asteroides y cometas, un sistema muy completo. Cuando Aurea vio el sistema quedó impresionada con la velocidad que avanzaba y giraban los planetas alrededor del sol.-Bien, quiero ver aquel planeta azul.-¿El tercero?-Sí aquel, ¡Muéstralo!- y en el momento apareció el planeta en el monitor, girando y circulando al rededor del sol.-Ve señorita, yo creo que se mantiene igual como estaba.-Sí, tiene el mismo color y textura, ¿Cómo lo llama la Confederación?-Lo llaman Tierra.-¿Puedes hacer un acercamiento?-Lo siento pero eso es lo más cerca que lo podemos ver, tendría que solicitar una conexión especial con las computadoras del Consejo Astronómico y eso lleva mucho tiempo, además existe una cláusula que me impide entrar a los archivos de aquel planeta, es misterioso pero definitivamente no puedo decirle mucho mas acerca de el, de lo que le he informado, dijo la voz electrónica.

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