Cuaderno de Santiago
Subway to heaven
Viaje uno
Freddie Mercury
Mientras bajo las escaleras de la inmensa estación subterranea, miro hacia la línea y veo que el tren aún no ha llegado, pero rápidamente escucho el sonido del metro acercarse y al pararme en el costado veo el tren venir. Aceleradamente se detiene frente a mi y las puertas se abren. El esta sentado al final del vagon tal como lo acordamos. Las puertas se cierran y el tren nuevamente se pone en movimiento, yo me acerco y él me saluda. No es indiferente como yo pensaba, es mas bien amable.
-Hola Farouk- le digo, mientras él dobla el periodico que estaba leyendo y lo deja en un costado, enciende un cigarrillo y se acomoda para la entrevista que acordamos hacer en este tren, que lo llevara lejos...
-Hola Javier.
-¿Como ha sido todo esto Farouk, de ser estrella del rock y a la vez uno de los músicos más originales del siglo?- Le pregunto sin sacar mi libreta de notas. Me aprendí las preguntas de memoria, aunque quiero que más que una entrevista, sea una conversación.
-Prefiero que me digas Freddie, Farouk es mi nombre civil y nunca lo uso. Asi me llamaban en la India y en Zanzíbar donde nací, pero aqui soy Freddie Mercury. -me responde bastante calmado y fuma de su cigarrillo. Afuera los letreros de velocidad toman formas curiosas...- mmm mira la verdad es que ser una estrella del rock es más bien molesto despues de algunos años. Cuando pasas diez años como una de las personas más comentadas, te terminas aburriendo, cuando pasas veinte y quieres descansar de toda esa presión, te terminas fastidiando, aveces quieres mandar todo al infierno, pero ellos dicen; "Este tipo esta acabado", entonces tú decides continuar asumiendo toda esa presión de estar tan expuesto. Con respecto a lo último, no me considero un músico tan importante como lo dices tú, yo solo he hecho lo que me gusta y si eso le gusta a otras personas, entonces gracias por poder hacerlo, pero soy mas bien reservado con lo que hago.
A estas alturas hemos parado ya en varias estaciones, pero como hoy es feriado no entra mucha gente al tren, nos miran algunos, pero nadie se atreve a molestarnos.
-¿Pero si tu tienes un perfil tan bajo, por qué la prensaha sido tan dura contigo, especialmente la inglesa?
-Si conmigo deben haber sido más duros que con otros artistas, personalmente creo que es por dos motivos. Uno, por mi condición de bisexual, porque lo he reconocido y a los demas les molesta que uno diga su verdad. Dos, porque a su vez no les he dado en el gusto de hablar más de mi vida privada, nunca he contado con quien estoy saliendo, si es hombre o mujer, etc, sino más bien me he vuelto hérmetico, algo muy natural en una persona que está en boca de todos y eso es algo que tambien te critican.
-¿Hablemos de música?
-¡Por favor!
-Considerando tu disco Barcelona con Monserrat Caballeé, como un disco de Opera Postmodernista, ¿Crees haber abierto un nuevo género?
-No, no considero el album Barcelona como un disco de opera, más bien creo que es una gran rapsodia y en eso Queen tiene mucha escuela. Tampoco lo considero posmoderno, es un típico disco del romanticismo. Posmoderno es Pink Floyd y The Beatles, en su epoca experimental, yo me consider un músico entre clasicista, romantico y rockero, no me nace desestructurar el arte, tal ves por mi rigurosa formación clásica y por mi intereses románticos, pero considero que Barcelona es un disco de varios estilos, como en la mejor tradición Queenera... Mientras Freddie me da clases de música, se acerca un extraño y él se pone un poco incómodo.
-¡Tú eres Mercury! ¿Puedes darme un autógrafo?
-¡Disculpa esto es una entrevista!- le digo para que el tipo se aleje...
-No te preocupes- dice él y autografía un papel, mientras apaga la colilla del cigarro, me queda poco tiempo para bajarme en la estación acordada, asi que debo hacerle una buena pregunta, apesar de todo igual estoy intranquilo...
-Cuando llegues alla, ¿A quién vas a saludar primero? ¿Alá, Mazda o Jehova?
-A Jimmy.
-¿A Hendrix?
-Si, y luego le voy a cantar una canción que compuse hace años y quiero que le ponga guitarra.
-¿Una canción con Hendrix? ¿De qué habla?
-...Mmm de como caminar por la playa sin mojarse los pies... (rie) Observo mi estación de destino acercarse, y mientras se detiene el vagón, me paro y me coloco la mochila...
-Tengo que irme pronto, ¿Algo para la posteridad?
-Si; "Que siempre recuerdes que todo lo que hagas, lo hagas con estilo..."- momentos despues nos damos un apretón de manos y se detiene el tren, se abre la puerta y debo cambiar de anden, porque más alla no puedo continuar, al bajarme él toma su periodico y continua leyendo en silencio. El tren se pierde rápidamente en la luz del final del tunel.
Viaje dos
Kurt Cobain
-¿Y era muy dificil salir de esa depresión?
-Era difícil, pero a su vez es una forma de masoquismo.- respondió él fumando un cigarrillo moreno mientras partía el tren.
-¿Y que onda con los fans?-Eso era lo peor de todo, podría decirse que los fans destrosaron mi vida.-Lo dices por Courtney, ella era una fan...
-Y por muchas perras más...
-¿Pero alguna vez debió haber alguna mujer en quien confiar?-Si, pero uno es muy inmaduro, superficial, ¡Oye, yo no soy John Lennon! Solo era un pendejo que quería mucho sexo. Existió ella, de hecho existe, vive en Seattle, pero yo no la sabía querer...
-¿Que opinas de la muerte?
-Que es interesante, es como una canción. De hecho una canción es la muerte del silencio, cuando comienzas una, nunca sabes lo que vas a encontrar al final de ella, es emocionante.
-Pero tú, ¿Que crees que hay más alla?
-No sé, si todos van al mismo lado, me gustaría encontrarme con Elvis. El fué una víctima también.
-¿Y qué le dirias?
-Le pediría que tocara unos temas mios en versión unplugged.
-¿Te gusta esa versión?
-Sí, la pase bien ese día.
-¿Eso era en lo que se hiba a convertir Nirvana?
-Sí, aunque Chris tal ves hubiera hecho otras cosas más Grunge, él estaba muy apegado a eso.
-¿Y tú no?
-Yo nunca he estado apegado a nada...
-Pero, ¿Y la música?
-No, mira, el Grunge era algo muy diferente a lo que es hoy en día, ¿Entiendes? Eso comenzó siendo una contestación, una irreverencia.
-¿Ante la sociedad industrial?
-Sí, ante muchas cosas que vienen de ahí , como la alienación.
-¿La alienación del consumismo?
-Sí, y otras cosas como el individualismo. El hombre necesita de los demas, hasta para reproducirse, pero en esta sociedad nos enseñan que tú y solo tú, eres el primero, todo debe girar en torno a tu conveniencia.
-Y el Grunge era una respuesta a eso?
-Sí, era una evación a eso.
-Y ¿Por qué piensas que ya no lo es?
-Mira a tu alrededor, el Grunge se transformó en una moda de pendejos hijitos de papá, que lo tienen todo y no tienen idea de nada, sino que se visten diferente. Creen que ser Grunge es consumir mucho alcohol y drogas y escuchar Nirvana y Pearl Jam. Pero cuando crecen se olvidan de la esencia de ser Grunge y estudian leyes o medicina y se hacen ricos y continuan con la máquina, consumiendo y produciendo para consumir más. Todo eso me da asco.
-¡Pero tú te hiciste rico con la industria de la música?
-Pero mírame, me volví un drogadicto y un infeliz. La música era mi único escape y terminé odiando a los que me escuchaban...
-La depresión y eso...-digo estupidamente.
-Sí, bueno y ya estoy chato. Creo que en la guitarra aún debo explorar muchos sonidos y el sonido unpugged me interesa mucho, me gustaría haber hecho algo así como Bob Dylan, algo más Folk, pero también más surrealista.- dice y agudiza su vista, sus ojos son celestes. Recuerdo a un viejo indio decir que nunca confie en la gente de ojos claros. Kurt me mira y como que se siente nervioso. Es hora de irme, el tren se detiene...
-¿Algo para la posteridad?
-Sí, el mundo ese era una mierda.- dice y yo me quedo solo en la última estación apenas iluminada...
Viaje tres
John Lennon
-¿Tenemos que hacer la entrevista de nuevo?- pregunta él, mientras me acomodo recién llegado al tren.
-Sí, es que la entrevista anterior mi secretaria la perdió, disculpa.
-¿Y recuerdas las preguntas?- Más o menos, pero si tú te recuerdas de algo, ayúdame…
- Sí, me preguntaste por Mark Chapman, por Yoko, por la vez que no acepté el título de Lord, y por como iba a ser mi música después de Double Fantasy.
-¿Y por qué vivías en Nueva York?
-Sí, comencemos entonces, ésta es la última entrevista que te doy, la próxima vez tendrás que ir tú para allá, dice y se ríe, sabiendo que es algo imposible por ahora. En este tren hace un poco de frío.
-¿Que onda con Mark Chapman? Creo que la vez anterior te pregunte si lo habías perdonado.-Si , eso era, y yo te respondí lo mismo que ahora, que si lo perdone, que de cualquier forma igual hubiera ocurrido, que la culpa no era de él.
-¿Cómo que de cualquier forma hubiera ocurrido?
-Sí, porque si realmente hubiera sido un enfermo mental o si hubiese sido todo un plan de la CIA, que es la versión que corre ahora, igual hubiera ocurrido.
-¿Un plan de la CIA?
-Sí, un plan para evitar la revolución que se venía. Si tipos como yo, o Hendrix o la Janis, hubieran seguido vivos y enviando su mensaje, muchas cosas habrían cambiado compadre. No sé ellos, pero por mi parte me hubiera opuesto a todo abuso de poder, y nosotros éramos influyentes, ellos no querían que las personas se dieran cuenta de la verdad.
-¿Tu crees esa versión?
-Sí, definitivamente, como te dije la otra vez, estaban ocurriendo muchas cosas raras, no se que, pero algo andaba mal. Con Yoko lo conversamos y ella estaba de acuerdo conmigo. Ellos no iban a permitir que los nuevos modelos culturales, sea gente que vive de la música y que usan drogas; debían eliminarlos de alguna forma.
-¿Y que piensas de las drogas ahora?
-Lo mismo que he pensado siempre, que es algo que no se debe esconder, ni perseguir, han estado siempre y siempre va n a estar. Es algo acerca de la libertad de cada uno, de esa libertad que ellos hablan pero no practican.
-¿Y por qué vivías en Nueva York?-Porque yo pensaba que desde allí, podía dirigirme a todo el mundo. Nueva York es la capital del mundo, es la Roma del siglo XX.
-¿Y ser más famoso que Jesucristo?
-Te acordaste, eso me lo preguntaste la ves anterior, lo de ser más famoso que Jesucristo. No sé porque dijimos eso. Bueno, en fin, con él estamos en la misma, del lado de los perdedores…pero el Jesucristo de la otra mejilla, no el de los católicos.
-¿Y fue por culpa de Yoko que te separaste de los Beatles?
-No por culpa de ella, eso gatillo todo, pero no fue por ella. El grupo más famoso del mundo no se iba a separar porque una mina toque el teclado en algunas canciones, no definitivamente existían razones más profundas…
-¿Cuáles?
-Con Paul las cosas ya no estaban bien, yo quería seguir experimentando y él quería continuar siendo pop, una súper estrella. Él estaba muy cómodo con su título de Lord y toda esa mierda. Yo quería vivir en una sociedad más abierta y seguir experimentando, cosa que con Yoko pude hacer y hubiera seguido haciendo con gusto.
-¿Una relación casi de espíritu?
-Sí, ella debe haber sufrido mucho cuando me tuve que ir, pero en su corazón sabe que es ella a quien he amado realmente.
-Ahora me queda más claro, entender porque no aceptaste el título de Lord.-digo, mientras afuera las pocas personas que lo ven no lo pueden creer…
-Sí, yo no creo en esas tonteras de la realeza, ellos no contribuyen en nada y no son mejores que nadie, no me interesas cambiar mi nombre. Yo me llamo John Lennon y listo, y me gusta vestirme con chaqueta y botas de milico, porque soy un combatiente.
-¿De alguna guerra en especial?
-De la guerra que libran todos los días los que tiene que levantarse a trabajar para alimentara sus hijos y soportara sus jefes. De aquellos que les esta prohibido ir a esquiar, porque una habitación cuesta dos meses de su sueldo, a esa guerra me refiero.
-Borges creía que era ridículo pensar que la historia sea una eterna lucha de clases.
-Sí, es fácil pensar eso cuando nunca te ha faltado nada y vives en Ginebra. Es obvio que no creas eso, pero dile eso a un agricultor de arroz en el Amarillo, o a un minero del carbón en Inglaterra. Pregúntale a él sino lucharía por cambiar toda esta mierda.
-Y en que se hubiera convertido tu música?
-Mis ideas musicales estaban evolucionando hacia la canción más simple y directa, a las ideas pacifistas pero al cambio, una música de mucha guitarra y de letras potentes, la letras es muy importante para mí- dice y se acomoda sus lentes típicos. Ya estamos llegando a la última estación y debo bajarme, despedirme de quien debe ser el más importante personaje que he conocido.
-Debo bajar del tren John, ha sido un gusto. ¿Algo para la posteridad?
-Sí, quiero que todos sepan que la segunda ves que venga, además de música, voy a hacer milagros…
Santiasco
Este miedo es de sangre,
abarca todo lo putrefacto,
de mí y del universo.
Aquello que está en el intestino grueso,
eso, que cagan los enfermos.
Es miedo de azufre mojado,
cenizas escondidas
bajo la alfombra.
Este miedo es húmedo
tiene coágulos,
es como un lobo horrendo,
con olor a zapatos
y esta siempre disfrazado
de ciudad.
La Trompeta del Ángel
Su madre lo vio dirigirse al dormitorio y beber un jugo, que era un potente alucinógeno que se obtenía al hervir una flor llamada la Trompeta del ángel. Recordó a los Fariseos, cuando le preguntan a Jesús: ¿Por qué no te lavas las manos antes de comer? Lo que contamina al hombre, no es lo que entra, sino lo que sale de él, respondió Jesús. Escuchó un ángel tocar una larga y fina trompeta. Fue al jardín a buscar unas podadoras.
El horror de su madre fue inmenso al encontrarlo sangrando. Acababa de cercenarse el pene y la lengua con las tijeras.
Quepe, Tren Viejo
(Locomotora 1906-1977)
El progreso,
quedo atrapado
entre hierros retorcidos.
Vagones mojados por la lluvia,
oxidados los ejes y las ruedas.
Llenos de moho,
carcomidos.
Quedo hecho dinero
en cuentas bancarias de los ricos.
Enterrado
en rieles y líneas férreas,
sepultadasapenas pueden ver.
Su progreso quedo en el pasado,
hoy son ruinas de trenes en descomposición.
Los vagones
compraron trigo,
leche,
árboles de bosque virgen,
nativo que a nadie le importa.
Volvieron colmados de mujeres viejas,
caballeros con sombrero y bastón.
Los vagones chocan
unos con otros,
discuten
quien va primero y quien va después.
Mientras calles olvidadas
cambian de nombre,
a otros más modernos.
Casas añejas atestadas de ratones,
caen en la última estación.
¡Nadie quiere ver trenes viejos!
nadie quiere recordar,
nadie saca la basura,
¡Todos quieren celebrar!
Este tiempo de aviones,
no quiere fabricas de jabón,
no quiere molinos de hueso,
solo quiere diversión.
Nadie va a venira resucitar el ajetreo inerte.
Ya nadie va a llegar atrasado.
El polvo cubreel oxido,
carcome
esqueleto gigante,
oruga que vuelve
solo a recordar.
¿Quién sabe doblar los rieles?
¿Quién conoce el viejo tren?
El Quepe,tren viejo
ya no viene a Osorno.
Quedo olvidado,
aburrido,
lleno de caca de ladrones,
jotes que aspiran neopren.
Tiradoen la costanera de Melipulli,
muerto de frio,
ya no sirve,
adormecido,
sin volver.
Paranoia
Quiero eliminar el miedo,
tiemblo,
cuando cae el témpano.
Las nubes van tan rápido,
no me quiero congelar.
Escucho una risita tonta,
paranoia,
fuerte y clara.
Me da miedo incluso mirar
en el espejo mi cara.
Ideas
¿Porque no escuchar el silencio?
Las gotas de lluvia caen,
los autos,
las sirenas,
los perros.
Sentir esas ganas
irresistibles de escribir.
Como late el corazón,
recuperar la memoria.
Aquellas ideas distantes
que se caen de la micro.
Que estaban entre los árboles,
laberintos dormidos de matorrales.
Esa emoción de estar
ante la hoja en blanco,
y pintarla
con letras deformadas,
degeneradas.
Las gotas siguen sonando
sobre la tierra mojada,
que se desborda
y las ideas vienen
y van.
Persus Nibaes
Persona Nueva
Ni griego, ni mapuche.
Ni alemán, ni mongol,
¿Por qué llamarse igual que otros?
YO NO TENGO PADRE, NI MADRE,
NI FAMILIA, NI PASADO.
Ni hablo como los poetas amariconados.
No soy yanqui, ni romano,
ni chileno,
ni español.
Tú dices;
Que mi poema es como una declaración,
y digo que yo
no tengo pasado,
y digo que yo
invento como me llamo.
Aquí no cabe la filosofía, ni la historia.
Ni la locura, ni el amor.
No soy huilliche, ni esclavo.
Soy una persona nueva,
recojo
los mejores frutos del nogal.
No pertenezco a ningún grupo.
Quemo todas las banderas
y ninguna filiación.
Ni izquierda, ni derecha,
ni heredo apellidos,
ni nombres,
ni países,
ni ciudad,
ni población.
No le doy explicaciones a nadie,
nadie es mi maestro
y nadie lo será.
Más estoy condenado
siempre a ser
el primero y el último,
el único,
por que de mí,
nadie descenderá…
Santa Lucía
Te cuento que,
nadie habla con nadie,
nadie te saluda.
Que por las noches
las sirenas no dejan dormir.
Te cuento madre,
que en la universidad,
estaban todos locos,
y en la cárcel
los poetas,
no sabían escribir.
Te cuento que el aire
era como el humo.
Y que todos tristes
por las calles caminaban.
Que habían viejos
durmiendo en las esquinas,
y los perros le daban su calor.
Que las mujeres se acostaban
por pocas Lucas,
en burdeles hediondos
a colonia Coral.
Te cuento madre,
que escribí un poema bien rimado,
que no sabia donde
iba a terminar.
Que la plaza,
estaba llena de peruanos
y los travestis
del Cerro Santa Lucia,
me agarraron el pico en una esquina
y me querían besar.
Altar
Supe que un hombre te dejó,
te engañaron,
y tú no querías recordar.
Lágrimas que
limpiaban tus mejillas,
ojos verdes y
yo, tuve mucho que ver.
Madre,
muchas veces
la poesía no se entiende.
Y no vas a entender
que hacen los hombres
por placer.
Yo solo quiero volver,
a esa mañana que desperté
y extrañaba tu olor.
Yo también conocí
mujeres mentirosas…
También sentí
en mi pecho ese dolor.
Yo la buscaba por la plaza,
y ella celebraba
la Fiesta de las Challas.
No vas a creer,
las cosas que hice,
madre,
y todo sirve para contar.
Me apena que no puedas
sentir orgullo
que yo,
sea poeta o escritor.
No importa.
No importa,
que te mientan y dañen,
ya no creas las palabras al pasar.
Deberías volverte monja,
madre,
y hacer con tus ganas
un altar.
Yo volví,
la soledad poesía,
y la flojera
un cuento chilote,
que no sé como cresta terminar.
Quisiera que mis poemas,
te devuelvan la alegría.
Mas, te digo madre,
mis poemas
no van a gustar.
Son como un hombre borracho,
hediondo,
u otro,
que solo quiere escapar.
Lo único bueno,
creo yo
tienen,
es que solo
dicen la verdad.
Cuentos de Hadas
Prefiero un poema a gritos,
sentarme
y conversar,
antes de mirar las marcas
de las cosas por comprar.
Prefiero la tele sin volumen,
la música alambrada,
las mujeres putas en la cama
y el estribillo
con solo de guitarra.
Prefiero cagarme de hambre
a cagarme de angustia.
Y recordar
todos los días,
que siendo pobre
disfrute la sopa a cucharadas.
¡Mírame niña!
¡Mírame hombre!
Yo no llevo anillos,
ni tengo autos.
No compro
para andar mostrando,
ni me creo mejor que otro
por tener.
Yo soy amigo del mago loco,
del filosofo borracho
y el poeta triste.
Me gustan los libros viejos,
los mapas antiguos,
y la María Juana.
Mas,
prefiero las carnes apretadas,
los pechos duros
y los cuentos de hadas.
Oscuridad
(En memoria de la poeta
Joumana Haddad
Beirut 1970-2006)
La suave liviandad de lo oscuro,
atraviesa cada célula
de mi triste manto.
Yo no soy este saco de piel,
yo no soy quién te extraña,
en los rayos de la noche.
Recuerdo cuando bailabas
en mi memoria,
al ritmo de las música
de otros tambores.
Que no eran los míos,
Mas, no eran los tuyos tampoco.
Nunca escuché el trueno de tu mirada,
las hojas de hastío
que caían por tus palabras.
Nunca quise escuchar,
el grito de oscuridad
que había en tu cara.
Lo aburrida de tu boca.
Hoy son momentos
de cuerdas en olvido,
vibrando
entre las celdas de mi mente.
¿Como volver al vientre?
¿Como entrar nuevamente en ti?
Lunar sedienta.
¿Como recuperar,
los árboles cortados,
por mi palabra cruda?
Afilada.
Perdóname,
o enséñame a olvidar,
que la luz oscura me hiere.
Mi vergüenza estalla,
y tu voz ya no es poema.
Quizás sean besos en otros pechos,
manos en otras manos,
seda en la cama de otro alado.
Te extraño en sonidos,
imágenes,
que ya no puedo recordar…
No quiero terminar este poema.
No quiero olvidar.
Escóndete en otras pieles,
déjame solo,
vete,
oscuridad.
Baby Light my Fire
Tomo el Metro, bajo en Las Rejas, camino hasta su departamento. Ella esta enferma (de rica) llego y en toallas, escuchando The Doors. Recién duchada.
Fumamos, entramos allí donde se ve la Luna llena sonreír. Me desvisto. Sus piernas húmedas, mojadas y morenas, se abren, puedo oler su resplandor. Pasan siglos, milenios en segundos. Sus gritos; La nueva forma de decir mi nombre... Sus uñas, mi espalda, sus piernas, su calzón. Morrizon, las sábanas, sus aullidos. Su marido, la ventana, la micro, la amenaza, el bus. Afuera Santiago es una ciudad que bulle y aquí Osorno, un pueblo frío en descomposición.
María, Magdalena y Yo
Nunca supe exactamente cuando me pegué el Sida, siempre he pensado que esa cuestión la inventaron los Yanquis para reducir la población mundial, es que nunca había existido en la historia de la humanidad esa enfermedad, y que justo ahora, cuando hay sobrepoblación en el mundo, aparece esa hueva, yo no lo creo, no creo que sea una lesera traída del espacio exterior, ni que sea una enfermedad adquirida de los monos, esa hueva la inventaron los estadounidenses igual como inventaron la bomba atómica y el Ántrax.
Bueno, la verdad es que cuando me enteré de que estaba enferma, casi ni me asombré. Siempre tuve miedo de tener la enfermedad esa, por la vida que había llevado, hasta aquel día en que llegaron los exámenes. Ese fue un día terrible, pasaron otras cosas bastante horrendas en el dormitorio, como cuando la Magda mató a la Paty por celos, la mató con un cuchillo de un tajo en la garganta, su muerte fue rápida y violenta, la María se puso a gritar y yo traté de retener la sangre de la Paty, pero no pude hacer nada. Ella se desangró en el acto. El resto ya es historia, entraron los pacos, nos cagaron a patadas y se llevaron a la Magda, quien estuvo un mes castigada en el calabozo oscuro.
Como decía ese día fue terrible, porque pasaron cosas peculiares en el dormitorio, pero el día que trajeron los exámenes estuvimos todas calladas, todas nos miramos a los ojos, una a una, pero nadie supo que decir. Yo me fui a mi cama y lloré. Lloré como nunca había llorado, con ese llanto silencioso de cuando una no quiere que la escuchen, pero que en el fondo te hace peor. Escribí cartas a Dios y a mi madre, bueno casi no me enojé tanto en comparación a la Magda, ella en cambio trató de suicidarse. Estaba fuera de sí, tomó un cuchillo, tal vez el mismo con que mató a la Paty y se cortó las venas. La María llamó a los pacos quienes llegaron rápido y la llevaron a la enfermería y los médicos la recuperaron, estuvo bien mal pero no se murió.
Cuando la Magda volvió dijo que ahora sí estaría dispuesta a hacerlo, ella nunca tuvo miedo de nada. Nos propuso que lo hagamos todas, que un día en especial nos pongamos a trabajar y lo hagamos. Fijamos un día, el 21 de junio, justo en el solsticio de invierno que también es la noche de San Juan, esa sería la mejor noche según la Magda.
La María no quería seguir el juego de la Magda, contó que cuando estuvo en libertad un amigo de ella se había vuelto loco haciendo esa lesera. Que un día luego de haberlo hecho con unos amigos, entró a una iglesia y mató al sacadote gritando que lo ayuden, que tenía al Innombrable adentro. Nunca más supo la María de él, cuando preguntó a los familiares que había pasado con su amigo, le cerraron la puerta en la cara. Contó que la madre de su amigo le dijo; ¡Ándate conche tu madre! ¡tu metiste a mi hijo en esa vida, él era bien hombre y tu lo cagaste! Cuando nos contó eso la María estaba muy triste. Muchos deben creer que una se prostituye porque le gusta la hueva esa, pero la verdad es que todas lo hacemos por necesidad.
A la María la volvieron a agarrar en el barrio Suecia y como no tenía plata para un abogado, volvió aquí, al dormitorio cinco, se convirtió en evangélica y predicaba con los canutos la palabra de Dios, aunque nosotras con la Magda sabíamos que esa hueva era para puro aparentar, que en el fondo a la María igual le gustaba el hueveo. Luego que llegaron los exámenes, los pacos no querían ni entrar al dormitorio, tenía miedo hasta de mirarnos.
Una noche nos allanaron y nos llevaron a otro dormitorio, uno especial donde estaban todos los internos que tienen Sida. Yo no me resistí, estaba acostumbrada ya a que me discriminen, pero a la Magda le pegaron hasta cansarse, porque le encontraron un punzón debajo de su colchón.
Yo me llevé mi crucifijo y la Magda esa noche me dijo que si no lo escondía, me lo iba a romper, que si tenía un crucifijo El Innombrable no vendría. En el dormitorio nuevo había diez huevones más.
-¡Llegaron las minas!- dijo un huevón que creía que por ser ladrón la llevaba en la cana. Cuando nos llevaron a nosotras, nos acomodamos en la misma litera, la Magda abajo, la María al medio y yo arriba, como soy la más chica no me importó. El mismo huevón dijo; -¡Por fin voy a escuchar una mina quejarse, hace tiempo que no escuchaba una!- y los demás se rieron, porque en la cana los ladrones mandan, los asesinos siguen en jerarquía, los traficantes están de lado y los violadores o violetas son la escoria.
-¡Tu no nos tocai reculiao!- dijo la Magda mostrando sus heridas de la golpiza al ladrón, sabiendo que siendo más chora que él, nadie la molestaría. Él se sentó al final del dormitorio con un viejo y un flaco a tomar mate y jugar a las cartas, mientras se reían.
Esa noche la María y la Magda durmieron juntas y movieron harto la litera, la Magda era celosa y siempre quería dormir con alguien, la noche siguiente me tocaría a mí. Ya no me importaba, total todas estábamos enfermas. La oscuridad se veía cruzada por la luz que entraba por la ventana con barrotes. Hacía bastante tiempo que no pasaba la noche en vela, mientras recordaba mi primera noche en la cárcel, recuerdo que la Magda fue la primera en hablarme cuando entré al dormitorio, se acercó y me hizo un cariño en la cara.
-No tengai miedo- me dijo, insistió que confíe en ella, que ella mandaba aquí. Esa primera noche se metió en mi cama con un punzón, los hacía con los fierros de las sillas, esos que van abajo como rejas, tal ves para que un huevón con más suerte que yo deje sus cuadernos… Me apretó bien la boca y me mostró el punzón, me dijo que si gritaba me mataba, me bajó los calzones y me hizo suya. Odié a la Magda, pero con el tiempo me acostumbré, nunca me pasó nada porque ella me protegía, incluso cuando mató a la Paty lo hizo por mí, porque se dio cuenta que la Paty quería acostarse conmigo y cuando le preguntó que si había pasado algo entre nosotras, la Paty le contó, ese fue su error, le contó que un día cuando los pacos castigaron a la Magda en el calabozo, ella se fue a acostar conmigo y me obligó a que lo hiciéramos, la Magda sabía que yo no le sería infiel al igual que no lo sería la María, sabía que la culpa era de la Paty y por eso la mató.
-¿Pa’que chucha lo hiciste?- le dije,-¡Ahora te van a cagar y te van a condenar a perpetua y no vas a salir nunca de esta cana culia!-
-¡Y pa’que mierda querís que salga?-dijo- Si cuando una sale de esta mierda, de lo único que se puede trabajar es de puta, de que huea queris que trabaje si hasta en la farmacia los huevones no te quieren atender por miedo a tocarte, creen que hasta las moneas los van a contagiar, cuando una les pasa una receta te miran con lástima y a mi nadie me tiene lástima…- Y me hizo recordar que a ella no le daba pena nadie, porque afuera todos sabían que tenía Sida, aunque la Magda nunca se había hecho los exámenes antes, todos sabían que ella estaba enferma, porque vivió con un peluquero que trabajaba en el edificio Caracol y que murió de Sida. Estaba bien cagado el peluquero que era el amante de la Magda, porque más encima era adicto a la pasta, así que se consumió rápidamente, luego la Magda tuvo que salir a trabajar a la calle y los pacos la pescaron y cayó a la cana. El resto es ya conocido.
Cuando llegó ese maldito día, que coincide con el año nuevo mapuche, si que yo estaba nerviosa, los del dormitorio se burlaban de nosotras y no entendían para que estábamos juntando velas y teníamos tapada la ventana del baño con sábanas negras.
-¡Estas maracas están hueonas!- dijo uno, nosotras nos encerramos en el baño y pusimos las velas, nos maquillamos y nos peinamos para la ocasión.
-¡Esta es la noche chiquillas!- dijo la Magda y puso un cuchillo sobre la mesa de tres patas, nos sentamos y ubicamos el lavatorio en el centro, afuera llovía a chuzos y justo a las doce encendimos las velas. La Magda prendió un pito y nos volamos, hacía mucho frío, tanto que su aliento se veía cuando ella hablaba, nos tomamos de las manos y comenzamos el rito. La Magda decía algo de la liturgia y cosas que yo no comprendía, tuve miedo, quería orinar pero no me atreví a interrumpirla.
-¡Preséntate a nosotras, señor de la oscuridad!- decía y su cara se le iluminaba con las velas, se veía linda ella, con sus pelos largos y su vestido negro que se había hecho para la ocasión, la María me miraba y estaba tan asustada como yo, pediríamos por un mejor destino, para que él nos ayude con su infinito poder para salir de aquí y nos pudiéramos ir a otra ciudad, donde no nos conozcan y terminar nuestras vidas juntas, enfrentar la enfermedad con dignidad y no en la cana.
-¡Aquí estamos tus siervas y queremos que nos ayudes!- seguía diciendo ella, entonces una brisa apagó las velas de la mesa y el miedo hizo orinarme en la ropa, el sonido del líquido corriendo hasta el suelo no detuvo a la Magda, que dijo que deberíamos cortarnos y mezclar nuestra sangre para sellar el pacto. Tomó la mano de la María y le cortó la yema de un dedo y depositó su sangre en el lavatorio, luego se cortó ella y dejó caer las gotas en agua, pude ver como se mezclaba con la sangre de la María, luego tomó mi mano derecha y la acercó al lavatorio y trató de cortarme, yo no quise, sentí miedo y quité mi mano, ahora creo que hubiera sido mejor dejar que me corte, la Magda se enojó y me abofeteó, me gritó -¡Maraca de mierda!-, y yo corrí, salí del baño y choqué con un hombre grande, no pude ver bien en la oscuridad y al principio no le reconocí, era alto y maceteado, los botones de su chaqueta brillaron, olió y dijo;
-¡Estos maricones están fumando hierba!- entraron otros pacos y al ver que habían velas y que llevábamos vestidos nos pegaron, botaron el lavatorio, la Magda se levantó y amenazó al otro paco con el cuchillo. Un paco agarró a la María y el sargento me agarró, quedó solo el paco frente a la Magda, quien se abalanzó contra él, el paco la esquivó de un golpe con su garrote y la botó al piso. En eso la Magda se cortó en la muñeca y se enterró el cuchillo en el estomago, el sargento le gritó al paco que no la toque, que no se ensucie las manos con la sangre de estos travestís sidientos.
Acerca de la María supe que se murió en la misma cana unos años después de aquella noche. Como les dije, nunca supe exactamente cuando me pegué el Sida y creo que está demás calentarse la cabeza recordando eso ahora que estoy muriendo aquí en el sur, en la casa de mi familia de donde nunca debí de haber salido.

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